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Artículo por: Maribel Sánchez
maribel_pixelescuscatlecos@saltel.net
Ilustración por: NMolina

Fue el primer escritor cosmopolita de El Salvador y probablemente el más informado de su tiempo. En la nota editorial del libro "Crónicas" se lee: "La crítica literaria ha destacado la precisión de Ambrogi para el detalle, su capacidad descriptiva, la elegancia y propiedad de su prosa, pero no ha insistido suficientemente en su virtuosismo como retratista" Faceta, que muestro a ustedes. De sus memorias de la vida en la capital, un retrato de:

LOS RUIDOS DE SAN SALVADOR
Los de antaño

"…El primer ruido que sacudía la atmósfera matinal, era el del paso de los machos de los lecheros que llegaban de las finquitas y chacras de los alrededores trayendo la leche. Trotaban los machos, al estimulo de los aciales; y el golpear de sus cascos en el empedrado, resonaba con estrépito.

Momentos después, la esquila de la ermita de Santo Domingo principiaba a tañer, convocando a los fieles a la primera misa. ¡Dulce tañido que llegaba hasta nuestra cama a sacudirnos, y a darnos los buenos días!

Martes, jueves y sábado de cada semana, ocurría algo extraordinario.

Eran los días en que las diligencias de don Pedro Manzano, al sonido de los cascabeles de las colleras de sus mulas, el estallido de sus látigos y el grito gutural de sus aurigas, recorrían las calles capitalinas recogiendo los pasajeros para el puerto, para Santa Tecla, o Cojutepeque.

Ya en pie el pacífico ciudadano de la urbe en embrión, era el traqueteo de las carretas las que aturdían las calles. Las carretas que traían de los zacatales aledaños los manojos de pará, de zacatón, o de leña para las cocinas.

Recuerdo perfectamente a don Rafael Izaguirre, bajito, timboncito, parado en la esquina de la Botica Nicbeeker, comprando el zacate para su mula, o a don Jorge Lardé, en el zaguán del Hotel de Europa contando las rajas de leña que el carretero iba descargando y amontonando en la acera.

¡Las ocho!

Fuera de alguna carreta que se cruzara, de algún jinete que pasara trotando, del chirrido de la rueda de algún carretón de mano en que el sirviente de una casa llevara la basura de casa a botarla al Castillo, ningún ruido turbaba la tranquilidad de la ciudad.

Ya en la tarde, empalideciéndose el cielo, venía la hora de prender los faroles.

Pasaba el farolero, el negro Nico, con su escalerita al hombro y su encendedor de gas, cuyo escape resonaba como émbolos de tren. Iba prendiendo uno a uno los faroles, los escasos faroles de cristales empañados que alumbraban mezquinamente las calles desempedradas y llenas de hoyos. La ciudad, así alumbrada, entraba en la tranquilidad nocturna.

Después de la comida, que era la más tardada, a las seis, por las calles solitarias comenzaban a discurrir unas cuantas medradas sombras. Sombras que al pasar bajo el reflejo rojizo de los faroles, se precisaban un tanto. Eran los que se dirigían a la retreta en el Parque Central, sumido en la penumbra de sus viejos naranjos llenos de golondrinas que defecaban tranquilamente sobre los paseantes, y de sus viejos mameyes cargados de parásitas. Era el Parque Central un delicioso bosquecillo, con su kiosco y sus glorietas, fresco y aromoso en medio de la aridez poblana de la capital.
Terminada la retreta con las últimas campanadas de las ocho en la torre de Santo Domingo y Catedral (hoy el Rosario) los asistentes desfilaban, como habían venido, en silencio, y se recluían en sus casas.

La ciudad entonces, entraba en la noche cerrada. Los faroles, consumido el gas que les alimentaba, se habían ido apagando uno a uno. Reinaba la oscuridad en las calles. Sólo el brochazo rojo de las lámparas de los serenos rasgaba las tinieblas. Dormía la ciudad su sueño pesado y tranquilo.

Y como no existía reloj público alguno, era la voz desabrida de los serenos la que anunciaba la hora y el estado del tiempo.
- ¡Alabado!
¡La una ha dado, y nublado!"


"Crónicas" de Arturo Ambrogi


Portada


Contraportada

Tomado de "Crónicas" de Arturo Ambrogi. Volumen 03. Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña. Dirección de Publicaciones e Impresos. CONCULTURA.



"Diccionario de Autoras y Autores de
El Salvador" de Carlos Cañas-Dinarte



Portada


Contraportada

Hasta nuestro próximo Clásico.

Maribel Sánchez
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