Portada Pixeles Cuscatlecos
Valores Salvadoreños
Artes Plásticas
Clásicos de La Literatura Salvadoreña
Al Pie de La Letra
Vivenciando Lo Nuestro
Mi Querida Santa Tecla
Miscelánea Salvadoreña
Salvadoreñismos
Turismo y fotografías de El Salvador
Escena Salvadoreña
Cocina Salvadoreña
Enlaces
Aspectos de migración
Psicología Salvadoreña
Cursos En-Línea Facetas
:::Encuesta del mes:::
Su pasatiempo preferido:
Leer un libro
Escuchar música
Hacer deportes
Ir a la playa
Ir al cine
Ver TV
Hacer amistades
Ir de baile
Descansar en casa


(Un Voto por Día)



Este sitio utiliza Flash, puede descargar gratis el plug-in aquí:
Descargue Flash Player

Descargue RealMedia

Help stop spam

Add Me!

Easy Submit


Visitas desde el 16 de noviembre de 2002.

FastCounter by bCentral










Alfredo Espino
¡Bienvenidos a este espacio dedicado a los clásicos de la literatura salvadoreña!

A tan solo quince días de concluir el mes de abril ya estamos pensando en lo que vamos a obsequiar a mamá en su día.

¡Desde este espacio un anticipado y merecido saludo a todas las madres del mundo!

Motivada por ello he traído a mi mente uno de los poemas mas bellos y expresivos que toda madre debe haber escuchado alguna vez en labios de sus hijos.

Rescatemos del olvido, este poema que, retomando el libro de Alfredo Espino "Jícaras tristes" encontramos en la página número setenta y nueve; y que transcribo para ustedes.

Dicen que recordar es "volver a vivir", espero que este poema así como fue escrito..."Junto al latido del corazón del pueblo" y del de Alfredo Espino guste a nuevas generaciones y haga "vivir" de nuevo a viejas generaciones; muchos recuerdos.

Esta poesía no conoce tiempo ni espacio; solo sentimientos, ¡ah! Y una madre a quien recitársela desde el fondo del alma. He aquí:

 
"Las manos de mi madre" 


Manos las de mi madre, tan acariciadoras,

Tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras...

¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,

las que todo prodigan y nada me reclaman!

¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,

me sacan las espinas y se las clavan ellas!

Para el ardor ingrato de recónditas penas,

No hay como la frescura de esas dos azucenas.

¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias

son dos milagros blancos apaciguando angustias!

Y cuando del destino me acosan las maldades,

son dos alas de paz sobre mis tempestades...

¡Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,

porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!

Para el dolor, caricias: para el pesar, unción:

¡son las únicas manos que tienen corazón!

(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:

aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,

Cuando tengo las alas de la ilusión caídas,

¡las manos maternales aquí en mi pecho son

como dos alas quietas sobre mi corazón!

¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!

¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!


Tomado de "Jícaras tristes" de Alfredo Espino volumen seis de la Biblioteca Básica de Literatura Salvadoreña. Dirección de Publicaciones e Impresos y CONCULTURA.




Maribel Sánchez
maribel_pixelescuscatlecos@saltel.net


::: Jícaras tristes

Jícaras tristes, Alfredo Espino

Jícaras tristes, Alfredo Espino


Las tarifas más bajas a los mejores destinos

¡Suscríbase a nuestra lista de correo!
Para informarse acerca de todo lo nuevo en Pixeles Cuscatlecos.


Ingrese su nombre y email en las casillas abajo:
Nombre:
Email:  
Suscribirse      Borrar de lista

Quienes somos | Nuestro objetivo | Copyrights | Política de privacidad |

© Pixeles Cuscatlecos 2002 - 2003. Todos los derechos reservados.
 






'); document.write(''); // End --> Visite la sección de Cursos En-Línea de FACETAS

'); document.write(''); // End -->

Las tarifas más bajas a los mejores destinos
¡Visite nuestra nueva sección!