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La hora de la Siguanaba 
Por: Don Francisco Andrés Escobar
De su Serie: Galería Nacional
Ilustraciones: nmolina


Cuando la niña Evelicia llegó con la batea de ropa, la roja cuchilla del sol empezaba a forzar la cerradura de la noche. "Mujer: ¡a la hora de la Siguanaba andás! ¡Hasta te puede salir!" Pero las únicas que le salían eran las otras lavanderas que, madrugadoras y chiches en ristre, estaban ya adentradas en la corriente, encacharrando la ropa con insistentes riendazos.

A esa hora, sobre los seres y las cosas volaba el aliento de Dios. El río tropezaba con las piedras, les tejía barbas y patillas de aguaplata, y proseguía camino, con aquel su inatajable rumor. Los pájaros hacían indecisos arpegios. Las lianas y arboledas que daban umbría a las aguas soltaban lerdas pizcas de rocío.

Allá, sobre el abdomen del cerro cercano, algún rancho empezaba a desentumirse, entre los secos ladridos de un chucho y el sssssshhhhh de la meada de los cipotes cerca de un palo de marañón.

"¡Días te de dios, Argelia!" "¡Achis, si sos vos, Evelicia. No te había reconocido, con ese tu talchinol de pelo que traés!" Y es que medio había podido estirarse las crenchas. "¡Por salir volada! Ya vez que tengo que estar de vuelta luego, para irles a dar el café a los bichos y ponerme después a vender" Se desenfundó de trapos, se dejó el calzón, y se adentró en el agua. La arenilla le cosquilleó los pies. El frescor de la corriente le masajeó los flácidos pechos. Algún chimbolo holgazán le hizo una pirueta entre las piernas huesudas y curtidas.

Con sus casi sesenta años, un marido ausente, tres hijas, dos hijos y varios nietos, la niña Evelicia se las ingeniaba para dar algo a todos. "¡Evelicia: no seás pendeja! Está bueno que le echés la mano a la Carmen, que es medio dunda. Pero a la Lina y a la Victoria, no. ¡A esas que les ayuden los hombres que les han sembrado a los cipotes!" Pero la niña Evelicia no tenía alma tetelque.

"¡Esta señora es tan pero tan buena que parece la viuda aquella del evangelio!", solía decir el padre Chema, que regentaba la única iglesia en San Elpidio. Y es que aun Nico y Samuel, que vivían con mujer e hijos aparte, de vez en cuando recurrían a ella para tapar urgencias. "¡Mamá: no tiene unos diez pesos? El sábado se los doy, cuando me paguen" Y la niña Evelicia se sacaba del antepecho un pañuelo hecho nudo, y liberaba los diez pesos que a veces se quedaban rezagados para siempre, sobre todo cuando se los daba a Nico, que padecía epidemias de cervezas. "¡Cuando lo Evelicia se muera, a saber qué van a hacer estos hijos de puta!"

La niña Evelicia terminó su lavada, cuando el sol empezaba a encumbrarse como piscucha de luz. "¡Ya son las siete! Ojalá que la Inesita me haya acomodado los tamales en el canasto. Cuando me vine, la dejé medio dundeca, del sueño" Y sí: la Inesita había dispuesto bien la venta, porque el Moris, el Paúl, el Memo, y Martel eran inútiles para aquellos oficios. "¡Estos babosos solo encaramarse como micos en los palos saben!" "¡Y venirse para abajo! ¡Cuando caen de barriga, hasta levantan las patas, como que son pollos de hule!"

Con el torzal de ropa húmeda, la niña Evelicia enrumbó hacia su casa. Allá esperaba la nietada, para comer. Y la canastada de tamales, para ser llevada allá, bajo los almendros aquellos, donde hacían una breve estación los autobuses.

Salvadoreñismos... ¡sus significados!

En su mayoría NAHUATISMOS.

Batea: Bandeja de madera que sirve para lavar ropa, generalmente en lugares en donde no se dispone de una pila de cemento; como por ejemplo, en ríos.

Siguanaba: Representa el mito de la infidelidad castigada... supuesta madre del cipitín o cipitío. Es un nahuatismo. De CIHUAT, mujer; y NAHUAL, espanto. Aparición en forma de mujer que acecha a los hombres a la orilla de los ríos.

Lavanderas: Personas que se dedican a lavar ropa, ya sea propia o ajena.

Chiches: Nahuatismo. De CHICHIHUALI, pecho, mama.

Encacharrando: forma de expresar la forma enérgica con que se manipulaba la ropa a fin de limpiarla usando la fuerza.

Riendazos: Cambio semántico para expresar una forma de golpear. Precisamente para limpiar la ropa la golpeaban insistentemente.

Chucho: Nahuatismo. De CHICHITU, perro.

Cipotes: Nahuatismo. De SEPOCTI, desvalido, entumido. Nombre que se da a los niños.

Achís: Exclamación del nahuatismo. De ASHISHA, orina. Exclamación de asco o protesta.

Talchinol: Nahuatismo. De TALI, tierra; CHINOA, quemar. Panal de tierra que fabrican ciertas avispas.

Crenchas: Forma despectiva de referirse al cabello.

Chimbolo: TZIMPULU: un pececillo.

Pendeja: significado que compartimos con México relativo a una persona tonta.

Dunda: Neologismo de tonta.

Tetelque: Nahuatismo. De TETELQUIC, acre.

Puta: Híbrido español nahua que se usa como expresión de insulto.

Dundeca: Neologismo de tonta.

Torzal: expresión con la que se describe la ropa torcida para extraerle el exceso de agua.



Licda. Roxana Sánchez Molina
roxana_pixelescuscatlecos@saltel.net





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