Artes
 Clásicos de La Literatura
 Consejos y Recetas de Cocina
 Cursos En-Línea
 El Salvador...Tu Historia
 El Salvador...y sus Facetas
 En Escena
 Enlaces
 Fotos
 Misceláneas
 Rutas Turísticas
 Salvadoreños Ejemplares
 Salvadoreñismos
 Vivenciando Lo Nuestro
 
 Premios Obtenidos
 
 Escuche "El Carbonero"
 Firme el Libro de Visitas
 Lea el Libro de Visitas

 ¡Buscando Amigos!




www.facetasenlinea.com

.................................................
Agregar a favoritos
.................................................

.................................................
Haga esta su página de inicio
.................................................

.................................................
Imprima esta página
.................................................

.................................................
'); } else { document.write('Envíe esta página a un amigo'); } // End -->
.................................................



Visitas desde el
16 de noviembre
del 2002.




Mapa de El Salvador
[+]

El Salvador es tu pasado...quiere tener presencia en tu futuro...¡Conócelo mejor!

La Hecatombe de migueleños

"Los lencas creían ciegamente que Lempira estaba "encantado, porque en infinidad de batallas en que se encontró -decían-jamás fue herido ni le pudieron flechar", y cuando el gran caudillo lenca sucumbió como un héroe en el peñol del Congolón, víctima de la felonía de los españoles, "era (hombre) de mediana estatura, espaldudo y de gruesos miembros, bravo y valiente, de buena razón que murió de treinta y ocho a cuarenta años".

Los indios lencas de Usulután, como los de Cerquín y en general todos los del área chontal, eran guerreros de proverbial bravura. Ni Diego de Alvarado, ni Diego de Rojas, ni Luis de Moscoso ni cuanto capitán se internó por sus dominios habían logrado dominarlos totalmente y atraerlos al Real Servicio, porque ellos preferían despoblar sus villorrios e incendiar sus casas y sementeras antes que aceptar el yugo de una potencia extranjera.

Así, los lencas de Usulután se hacían muy fuertes en sus inexpugnables peñoles de la cordillera de Chinameca o Popocatepet. Allí se aparapetaron, y desde estas abruptas serranías hostigaban de tarde en tarde a la villa de San Miguel de la Frontera, recién reedicada en el mismo sitio donde la poblara por primera vez Luis de Moscoso; de allí que el lance de la insurrección de Lempira no fuera desestimado sino aprovechado para reanudar con mayor ímpetu la lucha y poner en grave peligro la estabilidad de la colonia ultralempira oriental.

El 27 de marzo de 1537 fue un día trágico para esta colonia, pues súbitamente la villa fue atacada por diferentes rumbos por millares de guerreros lencas y en cuestión de horas un total de 50 a 60 de sus confiados vecinos, más de la mitad de la población de españoles, perecieron en sus heredades, en los caminos y en emboscadas a manos de aquellos implacables defensores de su tierra y de sus hogares.

Los aborígenes, con éxito inicial por su sorpresivo ataque, casi lograron cercar la colonia y luego amenazaron seriamente con reducirla a pavesas y con degollar a sus defensores; pero los migueleños lograron enviar un correo a la villa de San Salvador en demanda desesperada de un pronto y efectivo auxilio.

En La Bermuda sonaron las campanas de la Iglesia de La Trinidad, y una fuerza respetable al mando del capitán Antonio de Quintanilla salió apresuradamente al teatro de los hechos. Salvó a tiempo el curso del Lempa, por el paso de Nancuchiname, arribando a la villa de San Miguel justamente a tiempo, pues poco faltaba para que cesara toda resistencia y para que los lencas completaran la hecatombe de migueleños.

No cabe dudarlo: si el capitán Antonio de Quintanilla, con fuerzas de San Salvador, salvó de una destrucción segura a la sitiada y debilitada villa de San Miguel de la Frontera, presumiblemente en abril de 1537, fueron justamente el gobernador licenciado Alonso de Maldonado y el licenciado Francisco Marroquín quienes completaron la pacificación de los pueblos de la antigua provincia de Popocatepet y quienes procedieron, con toda autoridad, a incorporar nuevos vecinos en este compungido y despoblado burgo de cultura europea.

La hecatombe de migueleños el 27 de marzo de 1537 fue una lección ejemplar para los españoles: en lo sucesivo no bajarían la guardia y procederían, aun acosta de que se despoblara la provincia, a someter todas sus comunidades indígenas al real dominio. No obstante, había por delante muchas más campañas militares que efectuar antes de que fuera total la dominación española en El Salvador oriental."

Tomado de
"El Salvador: Descubrimiento, conquista y colonización".
Jorge Lardé y Larín. Volumen 3
Biblioteca de Historia Salvadoreña.
Dirección de Publicaciones e Impresos.
CONCULTURA.



Por: Paola Medina.

| El clima en El Salvador [www.snet.gob.sv]

| Quienes somos | Nuestro objetivo | Copyrights | Privacidad |
© Pixeles Cuscatlecos 2002 - 2007. Todos los derechos reservados.
 


  Diseño: MWD