LA GOTA

Cada lago en suspenso, cada fuente remota, toda corriente alegre que no para jamás, tiene en su rostro un cálido reflejo de la gota que dejó de ser gota para ser mucho más.

Naufragar es ser parte del cósmico sufragio, pues no desaparece lo que puede cambiar: La gota, siendo gota, tiene miedo al naufragio porque ignora que muere para ser todo el mar!



Desafiante y audaz, pero al fin solitaria -allí donde la nube pusiérase a llorar-, turbada, en sacrificio, la gota es una rabia que la tierra consume y el sol puede secar...

Pero unida al vaivén de la oceánica afrenta, aquella gota frágil arranca potestad: Es marea que agita y es ola que revienta, y es el grito del orbe pidiendo eternidad!

 


Por: Federico Hernández Aguilar
Tomado de su libro: "Apología del Cinismo"
Actualmente Presidente de CONCULTURA