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Fotos: Sara Rocío Sánchez Rodríguez.


ueridos cibernautas, este mes es ideal para hablarles de los cambios. Este es un aspecto del que a menudo hablamos pero que realmente nunca llegamos a digerir.

¡La vida es un constante movimiento... y tenemos que aceptarlo!. Si la humanidad ha avanzado, y la técnica y la ciencia han llegado tan lejos, se debe precisamente a este movimiento constante. ¿Por qué pretender entonces que nuestras vidas permanezcan estáticas e inmutables?.

No es el cambio en sí el que afecta, es nuestra actitud. A menudo pensamos que los tiempos han cambiado, pero nos negamos a estar en sintonía con ellos. Esta lucha termina en neurosis y en toda clase de desequilibrios... ¡No se oponga a los cambios! ¡Aprenda cómo superar esta actitud equivocada y cómo adaptarse al cambiante mundo en que todos vivimos!.

Siempre he sido fanática de los cambios, porque estoy convencida de que los cambios enriquecen nuestra vida, nos abren nuevos horizontes, y nos dan la posibilidad de crecer... emocional, espiritual e intelectualmente.

"Nada permanece, todo cambia", es una frase que todos hemos escuchado en alguna ocasión. Pero... ¿se ha puesto a pensar, aunque haya sido una vez, en lo que significa...? ¡Todo un tratado de Filosofía de la vida en cuatro palabras! "Nada permanece, todo cambia".

Y no es uno más de los problemas de nuestra generación, sino una preocupación del hombre desde las más remotas épocas.

Para estar al tanto del verdadero proceso del cambio debemos conocer las 4 fases por las que atraviesa, según David Goleman, éstas son:

  1. Ignorancia: no es que no se vea la solución, es que no saben ver el problema. Se resisten al cambio, no le encuentran sentido.

  2. Contemplación: comprende que necesita mejorar y ha empezado a pensar en ¿cómo hacerlo?, está dispuesto a hablar del asunto, pero no del todo preparado para buscar el perfeccionamiento de todo corazón. Espera el “momento mágico” para cambiar.

  3. Preparación: aquí la gente ha empezado a concentrarse en la solución: cómo mejorar. Están en el borde deseando desarrollar un plan de acción. Tienen conciencia del problema, saben que hay formas de resolverlo e imaginan palpablemente que lo van a hacer. A esta altura existe madurez para cambiar, es el momento de formular un plan de acción detallado y específico.

  4. Acción: se inicia el cambio visible. La gente adopta el plan, comienza a practicar sus pasos y cambia su manera de actuar: sus patrones emocionales, la opinión sobre sí misma y las otras facetas que transforman un hábito antiguo. La mayoría piensa que en esta etapa “efectúa el cambio”, pero en realidad éste depende de los pasos anteriores.

Piense que cada situación —hasta la que nos parece más insoportable— tiene su lado bueno... ¡Busque la que está atravesando, y qué factor lo tiene al borde de la desesperación, lo que puede ofrecerle de experiencia... y de preparación espiritual para un futuro!

Que estas navidades sean para usted las mejores… para efectuar cambios en su vida y comenzar el año nuevo renovado, transformado y reinventado. Hasta nuestro nuevo encuentro aquí, en su multiforme, flexible y colorida sección.


Artículo: Maribel Sánchez.
luzcecitas@hotmail.com

Fotos: Sara Rocío Sánchez Rodríguez.
rocio_pixelescuscatlecos@hotmail.com





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