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MISCELÁNEAS :)

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or mucha afinidad que tengamos con quienes nos rodean, y por muy coincidentes que sean nuestros puntos de vista y opiniones, es inevitable que, con relativa frecuencia, surjan discrepancias y diferencias de criterio que susciten una discusión o polémica. Estas situaciones, desde luego, no tienen por qué enturbiar una amistad ni disminuir el afecto entre los discrepantes. Inclusive hasta pueden, en el libre juego del intercambio de opiniones, fortalecer más la unión entre las personas. Para ello, sin embargo, es necesario observar ciertas normas esenciales, que se resumen así:

  1. Escuche con paciencia y atención la opinión de la otra persona. Usted tiene que demostrarle a su opositor que está dispuesto a oír lo que desea expresar. Con esto le demuestra que usted respeta su opinión y su derecho a expresarla, aunque no la comparta. Partiendo de esta base, la discusión será mucho más amigable, menos agria, y producirá resultados mucho más fructíferos.

  2. Trate de precisar cuáles son las discrepancias concretas que existen entre las dos opiniones divergentes. Muchas veces ocurre que las discusiones se "caldean" innecesariamente porque una de las dos personas (o ambas) no tiene completamente claro el punto específico que se está discutiendo. Si es necesario, pídale amablemente a su oponente que reitere su punto de vista, ampliándolo, clarificándolo, poniendo ejemplos, etc., para asegurarse de comprender su idea sin malas interpretaciones.

  3. Hágale algunas concesiones a su oponente. Reconozca explícitamente los puntos coincidentes que pudiera haber, aunque la discrepancia se mantenga en otros. Admita que su contradictor puede tener, al menos, la razón parcial en algunos aspectos del tópico que se discute. (Recuerde que casi nunca una sola de las partes tiene el monopolio de la razón absoluta.) Esto le hará ver a su interlocutor que usted no es una persona "cerrada", sino dispuesta a admitir la validez de los argumentos ajenos.

  4. No se exprese como si usted fuera infalible. Las opiniones expresadas bruscamente o con aires de suficiencia y superioridad, provocaran una reacción negativa en su adversario y harán desagradable la discusión. Sea firme en la expresión de su criterio, pero sin dogmatismo. Por ejemplo, una frase como "Tal vez usted tenga razón, pero yo aún no me siento convencido", es preferible a "Eso es así, como yo digo". Aunque usted no ceda ni cambie de opinión, es importante admitir la posibilidad de que quizá la otra persona esté en lo cierto.

  5. Si le demuestran que ha incurrido en error, tenga la humildad y la gracia de admitirlo. No se aferre, por amor propio, a su punto de vista, una vez que se ha comprendido que no es válido. Aparte de que lo honrado y leal es reconocer su derrota en la polémica, si usted se empeña en seguir discutiendo después de saber que no tiene razón, su posición será mucho más débil, y también será mucho mayor el riesgo de hacer el ridículo.

Espero que estas normas le sean de utilidad y hasta nuestra próxima misceláneas.


Artículo: Maribel Sánchez.
luzcecitas@yahoo.com

Fotos: Sara Rocío Sánchez Rodríguez
rocio_pixelescuscatlecos@hotmail.com





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