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n esta época donde los tamales valen más, quiero ceder este espacio a este bonito relato de la serie: ¡Para comerte mejor! De: Francisco Andrés Escobar, espero lo disfrute.

"Mire, niño: hoy sí se lo digo en serio. Si llega a tirar otro pelotazo, lo cachimbeyo. ¡Y le voy a dar sin lástima! ¿Qué no le dejan deberes en la escuela?. Fíjate vos que él viene; medio hace la coba de que hace sumas y restas; ¡y dice a volarle penca a esa mentada pelota que yo no sé para qué puercas se la compré!, ¡pero ya lo voy a emparejar, para que entienda! (...) ¡que deje de estar dando semejantes macanazos contra ese zaguán, le digo!, hasta les puede botar la mollera a las pobres viejitas que viven al otro lado. (.,.)¡Ah, no hace caso, no? Mejor váyase a jugar con el Cadejo, el bicho vago del otro pasaje. Así me deja preparar estos mentados tamales.

(...) ¡No, mi alma, qué cumpleaños, ni qué indio invuelto! Lo que pasa es que a la niña Mima se le metió celebrar el día de la cruz, como antes. Y quiere darle chucherías a la gente. Yo sé que se da fresco, pan dulce, frutas; pero, como hasta rezo va a hacer en la tarde, a ella se le ha puesto dar tamales pisques con café. ¡A ver si le llegan por lo menos los vecinos del pasaje! Ya ves que hoy la gente, como sólo Estados Unidos tiene en el hocico, se agüeva de estas cosas.
(...) A hacer esto mi mamá me enseñó. Es que, antes, a una le enseñaban todos los misterios de la casa. "Mujer que quiere marido; que sepa de cama y cocina", se decía. No como hoy, que las mujeres se endaman y no saben ni hacerle un ojo de pollo a los calcetines de los hombres. Yo aprendí cocina salada, cocina dulce, y antojos. Y ya ves: con eso me he ganado la vida. Mandé al carajo al chichipate de mi marido, puse este mi negocio; y así la voy pasando.

(...) El cipote este es de la menor de mis tres hijas. Las otras dos viven bien; pero a esta pobre se la llevó Candangas. El hombre le salió drogo y bochinchero. Hoy está guiñado. (...) ¡Y no por poco mata a leñazos a un vecino? (…) Se le metió que le andaba calentando el chunche a la mujer. ¡Como si mi hija fuera de las que se van con el primer coyolón que encuentra! ¡Alcánzame ese huacalito con zurrapa! (...)Probá este chirustillo de masa y decime si está simple. (...) ¡Hoy si que me van a quedar buenas estas carambadas!"

Se cuela bien un poco de ceniza, para quitarle trozos de carbón y pequeñas astillas. Se la echa en agua, y en ella se pone a cocer el maíz. Ya cocido, se lo lava bien y se le quita el hollejo. Se muele. A la masa se le pone chicharrón o zurrapa y se le agrega tantito de sal, para darle gusto. Aparte, se sofríen unas tiras de cebolla, y sobre ellas se fríen frijoles rojos o negros. Sobre hojas de huerta se pone un poco de masa y sobre ella una cucharada de frijoles fritos. Se envuelve bien cada tamal. Se los pone a cocer unas dos horas".

franescobar@hotmail.com

Quiero despedirme, deseándole un feliz fin de año y un año nuevo lleno de dicha, esperanza y bendición.


Artículo: Maribel Sánchez.
luzcecitas@yahoo.com

Fotos: Sara de Aguillar
rocio_pixelescuscatlecos@hotmail.com





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