Portada
Valores salvadoreños
Artes plásticas
Psicología salvadoreña
Literatura básica
Vivenciando lo nuestro
Salvadoreñismos
Turismo
Escena salvadoreña
Cocina salvadoreña
Miscelánea
Nuevo canal
Enlaces
Nuevo canal
Nuevo canal
Nuevo canal
:::Encuesta del mes:::
Lugar de su procedencia:
El Salvador
USA
Canadá
Otro país en continente americano
Suecia
Otro país en continente europeo
Asia
África
Australia


(Un Voto por Día)



Este sitio utiliza Flash, puede descargar gratis el plug-in aquí:
Descargue Flash Player

Descargue RealMedia

Help stop spam

Add Me!

Easy Submit


Visitas desde el 16 de noviembre de 2002.

FastCounter by bCentral










Violencia en los medios de comunicación

Violencia en los medios de comunicación
Segunda parte...

Lic. Boris O. Barraza F.
Julio-Septiembre 2000.

Consideraciones Previas:
Dos cosas deben quedar claras antes de iniciar una exposición sobre el tema que nos ocupa:
  • No hay que satanizar a los medios de comunicación social, sobretodo a la televisión. Estos no son "malos" per-se. Es el uso, o más bien, el abuso que de ellos se haga lo que permitirá aplicarles la categoría de socialmente buenos o malos.
  • Los medios de comunicación social nos afectan a todos. De una u otra manera, unos más que otros, actualmente no es posible pensar que alguien se encuentra libre de la influencia de algún medio de comunicación, por tanto es necesario tener una actitud crítica ante lo que ellos presenten.

-II- 

Como lo expresara Ignacio Martín-Baró, "el punto de partida para analizar el fenómeno de la violencia debe situarse en el reconocimiento de su complejidad".

Una complejidad que no solamente debe verse en las múltiples formas en que los actos violentos se manifiestan, sino que también en las diversas consecuencias que estos actos violentos pueden generar, lo que tendrá además, diferentes intensidades según las diferentes características de las personas y las sociedades. Además, la perspectiva personal que se tenga sobre la realidad objetiva en la cual estamos inmersos, así como la perspectiva ideológica que cada persona tenga sobre el momento histórico que vive y los patrones culturales dominantes en su sociedad, harán que "cosas que se consideren violentas cuando las realiza un grupo, se califican como uso legítimo de la fuerza si las lleva acabo un grupo distinto" afirma James D. Halloran, quien fuera profesor y director Del Centro De Investigaciones Sobre Comunicación De Masas de la Universidad de Leicester. Luego continúa diciendo que "la historia nos dice que hay "buena violencia" y "mala violencia". La gente que chilla contra la violencia, no lo hace contra toda la violencia, sino contra ciertos aspectos de la violencia que ellos consideran molesta para sus intereses".

Precisamente sobre este aspecto, Martín-Baró insistía apasionadamente en su cátedra de psicología social que "hay que diferenciar entre violencia de sometimiento y violencia liberadora. La violencia de sometimiento aliena y despersonaliza, somete al violentado a los intereses y conveniencias del que ejerce la violencia. La violencia liberadora, por el contrario, pretende recobrar para el ser humano su propia categoría humana en el más amplio sentido de la palabra". Por lo cual la afirmación de condenar la violencia "venga de donde venga", estaría escondiendo una profunda manipulación ideológica para lograr mantener el statu quo de sometimiento del que está sometido y perpetuando los privilegios de quien somete, terminaba afirmando Martín-Baró.

Pero estas nociones están referidas a la violencia social, de la que obviamente proviene la que se ofrece en los MCS, ya sea que éstos la presenten de manera realista ("fotografiando" la realidad en los noticieros) o como producto de la ficción, que parece ser el hilo conductor de las series y películas de acción.

No es objetivo de esta ponencia analizar y desmembrar los constructos que componen a la violencia social, sino que entender cómo la violencia se manifiesta en los medios de comunicación social. Ante esta diferenciación hay que acudir a su parte más elemental: el concepto de violencia.

¿Las diferentes definiciones de violencia social pueden ser útiles para entender la violencia de los medios? A nuestro juicio no es pertinente. Un error de interpretación práctica y teórica de la violencia en los medios se origina al intentar usar el concepto de violencia aplicado a las sociedades, para entender la noción de violencia en los MCS.

La mayoría de conceptos indican que la violencia, para ser reconocida como tal, debe presentar un "exceso de fuerza". Referida a la violencia social (que es inherentemente histórica, política e ideológica además de intergrupal) esto es aceptable. Pero no sirve para entender la propia complejidad de la violencia de los medios.

En este punto hay que entender que se presentan dos atmósferas de la violencia en los medios:
  • Una referida a la violencia que se da EN el MCS específico, y otra
  • La violencia HACIA el espectador del MCS.
Luis Matilla afirma que "la violencia hacia el espectador se inicia con la ocultación de datos fundamentales" en la comunicación, algo en lo cual la publicidad de nuestro país se ha convertido en perfectos profesionales. Ya que en la abrumadora mayoría de casos, los mensajes publicitarios ocultan información vital sobre el producto o servicio que se promueve, se hacen esfuerzos impresionantes para engañar al posible cliente magnificando los atributos del producto o servicio que se anuncia, se presenta como "verdadera realidad" lo que es resultado de efectos especiales, manejo de luces, tratamiento preparado antes de que el producto se use (por ejemplo detergentes y productos de limpieza, así como cremas para afeitar, perfumería y productos alimenticios).

De esta forma el mensaje publicitario sería un ejemplo perfecto de la mentira y el engaño, de la manipulación y el ocultamiento; lo que convierte a este particular mensaje en los medios en un ejemplo de la violencia al espectador. ¿Hay algún exceso de fuerza en los mensajes publicitarios transmitidos en los MCS? En la mayoría de casos no. Por tanto debemos plantearnos un nuevo concepto que sea ad hoc al objeto de estudio que analizamos.

Luis Matilla afirma que el profesor Alonso Erausquin señala una serie de binomios de categorías de la violencia presentes en los mensajes audiovisuales: física o psíquica, explícita o implícita, absoluta o relativa, agradable o molesta, espectacular o densa, explicada o no explicada, justificada o condenada, premiada o castigada, útil o inútil.

  El concepto que proponemos para entender la violencia en los medios es el siguiente:

"Aquella referencia que se haga de manera directa o indirecta, explícita o implícita para alterar, desestabilizar, someter, engañar, manipular intencionalmente a un individuo o grupo de personas"

La utilidad que este concepto ofrece es que incorpora la noción de violencia activa tanto como el de violencia pasiva. Es decir aquel tipo de violencia que sin expresar grados de fuerza, logra someter a los otros a la voluntad del manipulador con la clara intención de sacar ventaja de la relación con los otros y que lo coloque en una situación de dominio, por tanto, el otro es colocado en una situación de desventaja por lo que su capacidad de decidir y actuar queda disminuido, no por que pierde sus atributos humanos, sino por que el manipulador está controlando la situación, pero de una manera enmascarada de tal forma que impide que la víctima del sometimiento pueda liberarse de esa manipulación.

  De esta manera la relación "minusválida", como la llama Virginia Satir, sería una forma de violentar la relación interpersonal en beneficio del que "actúa" la situación de minusvalía. Por supuesto que esta forma "minusválida de relación" es sólo una de las posibles maneras que puede adoptar la violencia pasiva.

  Un segundo elemento importante en este concepto es el de la intencionalidad. No se debe olvidar que estamos haciendo referencia a la violencia en los medios de comunicación, que a la vez tiene su complemento en la violencia hacia el espectador.

Para entender el aspecto de la intencionalidad hay que tomar en cuenta que TODO lo que se presenta en los medios está planificado hasta el detalle. No hay nada que quede al azar. Quizás encuentre algo de libertad el discurso del locutor radiofónico, pero lo que respecta a la TV y los periódicos existe un altísimo grado de control sobre lo que en ellos ha de expresarse. Y precisamente lo que en ellos se expresa refleja los contenidos ideológicos y los intereses políticos, sociales y económicos de ese MCS concreto. Es más, el tratamiento de la información noticiosa, las imágenes seleccionadas, e incluso las que se desechan por considerarlas que no son útiles para la noticia, reflejan, como asegura Eliseo Verón, la postura ideológica de quien informa así como el del medio de comunicación social que está informando.

Alrededor de este asunto Juan Ignacio Pontón ha afirmado que "estas imágenes (televisivas) nos vienen dadas por quienes han realizado el mensaje. No vemos lo que nosotros elegimos, sino lo que otros eleigen para que veamos".

Es muy probable que en la mayoría de los casos, la intención fundamental de los MCS sea asegurar la ganancia económica, para lo cual se hará lo que sea necesario; y sólo después de esto se harán las consideraciones de la conveniencia social de los contenidos de lo que nos estén transmitiendo.

Llegado este momento hay que hacer una consideración importante: ya hemos dicho que un serio problema de aplicación metodológica para entender la violencia en los medios es el de aplicar un concepto adecuado a este específico objeto de estudio. Otro problema es el alcance del objeto de estudio.

La mayoría de los trabajos consultados sobre la violencia en los medios de comunicación, cometen el error de considerar a la TV como elemento exclusivo de expresión de la violencia, olvidando que cada medio de comunicación posee su propia semántica, y de esta manera con el uso específico de su particular lenguaje es capaz de transmitir mensajes que en su forma sean diferentes, aunque en su contenido pueden ser los mismos.

La semántica de los periódicos esta estructurada a partir de la palabra escrita y de la imagen gráfica (ya sea fotografía, caricatura, infográficos, etc.), hace uso de la distribución de espacio, colocación en la página, tamaño de letra, el tipo de encabezado, color y, sobre todo, las palabras específicas usadas para comunicar. Es decir que la codificación del discurso de los periódicos hará uso de los elementos arriba citados, que son eminentemente visuales.

La semántica de la comunicación radiofónica es, por su naturaleza, eminentemente auditiva. La palabra hablada, la música, los efectos de sonidos y los silencios (entre otros) son los elementos usados para codificación del mensaje radiofónico.

La semántica usada en la TV es mucho más compleja, ya que reúne los atributos de los dos medios anteriores: los códigos visuales y los auditivos, agregándole el movimiento.

La comunicación por medio de la TV es una comunicación por medio de las imágenes "y las imágenes no se deletrean, no se pueden desmenuzar ni releer, como es el caso de la escritura, sino que se abarca en su totalidad. Las buenas o malas imágenes tienen en común la totalidad. Estas imágenes reproducen la subjetividad de un productor y su entrenamiento profesional" ha afirmado el Dr. Alberto Morales Bejarano. Nosotros agregamos que también reproduce su postura ideológica ante los hechos que presenta en TV.

Por tanto la violencia en los medios va a adquirir la forma que corresponde a la naturaleza específica de cada medio, y descubrir su presencia requiere saber leer la semántica de ese MCS.

Pero sea cual fuere el medio que se analice, es importante tomar en cuenta que la FORMA que la violencia presenta puede tener dos caras o tipos:
Una violencia manifiesta: que Luis Matilla llama "violencia de sangre", son las expresiones de violencia que caracterizan a aquellas producciones del cine y la TV que engañosamente se califican de acción.

 En los medios impresos se presenta por medio de fotografías que muestran charcos de sangre, cuerpos desmembrados o gestos de llanto, dolor, angustia de manera innecesaria; en la redacción de noticias se utilizan palabras y frases que dan un énfasis exagerado a la descripción de elementos antiestéticos de los hechos.

Es la más fácilmente reconocida, generalmente sobre ella no hay discusión de si existe o no, además no requiere mayor esfuerzo intelectual para identificarla. Se expresan en una sucesión de explosiones, disparos, gritos, enfrentamiento cuerpo a cuerpo, muertos, destrucción, automóviles (u otro medio de transporte) que chocan y explotan, palabras cargadas de odio, amenazas, intimidaciones, la música es estridente y muy intensa. Las escenas se suceden unas a otras a una velocidad impresionante. Los cuerpos humanos derraman sangra de manera profusa, hay miembros mutilados y vísceras desparramadas.

Esto también se encuentra presente en esa lista de programas de noticias que utilizan el morbo del espectador y el amarillismo como hilo conductor de las estructuras noticiosas que ofrecen. Como ya hemos dicho antes, los medios impresos también son capaces de este tipo de expresión de violencia desde su particular forma de codificar la noticia.

Por su clara manifestación los filtros de la conciencia pueden muy bien poner cortapisa, o al menos, disminuir su impacto inmediato en el espectados. La razón, los juicios lógicos, la moral y la madurez de las personas pueden servir de salvaguardas de su salud mental.

La violencia no manifiesta: aquella que por diversas causas pasa desapercibida a ojos del espectador, puede ir maquillada de comedia, de juego en los programas de concurso (en la mayoría de casos es la ridiculización, la humillación, la burla y la torpeza la razón de ser del juego) puede presentarse también como actos heroicos o incluso como forma de mostrar conocimiento académicos o armonía familiar. En este caso la apariencia externa de la violencia es atractiva o pasa desapercibida, no despierta ninguna señal de alerta, de tal forma que se cuela libremente hasta nuestros conceptos, juicios estéticos y de valor.

 Este tipo de violencia es el que suele presentarse en las letras de las canciones populares (escondidas bajo el ritmo sensual y romántico o alegre y tropical, incluso el ensordecedor sonido de la guitarra eléctrica le sirven muy bien como camuflaje), la publicidad, el humor gráfico, las referencias sexistas del locutor machista que se burla de diferentes maneras de las mujeres o sobre valora su rol masculino, las bromas abusivas de los locutores juveniles matutinos, o el erotismo innecesario rayando con la pornografía de los videos musicales.

  Esta violencia se encuentra presente en la imposición de los medios radiofónicos, que justifican su incapacidad de ofrecer mejores alternativas de comunicación radial, saturándonos de canciones de interpretes extranjeros y niegan sistemáticamente las distintas expresiones de nuestra cultura.

Con frecuencia el humor es utilizado para esconder el contenido de violencia que se transmite. La mayoría de comedias americanas que se transmiten en la llamada "franja familiar" de la TV es una verdadera colmena para poder descubrir una variopinta muestra de este tipo de violencia.

Continuará el próximo mes...

Artículos anteriores




Lic. Boris O. Barraza F.
borisbarraza@hotmail.com



Nota de relevancia: Esta ponencia fue presentada, por el Lic. Boris Barraza, en el 3er. Congreso Nacional de Psicología "Lic. Edgardo René Pacheco", en San Salvador, que se realizó el 6 y 7 de octubre de 2000.









Summer Car

¡Suscríbase a nuestra lista de correo!
Para informarse acerca de todo lo nuevo en Pixeles Cuscatlecos.


Ingrese su nombre y email en las casillas abajo:
Nombre:
Email:  
Suscribirse      Borrar de lista
Envíe esta página a sus amigos

Nombre Email
Usted:
Su amigo(a):

[ Get your own FREE referral system! ]



Quienes somos | Nuestro objetivo | Copyrights | Política de privacidad |

© Pixeles Cuscatlecos 2002. Todos los derechos reservados.
 









Reunion

'); document.write(''); // End -->
'); document.write(''); // End -->