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Vista panorámica de la ciudad de Cojutepeque.
"Recordar el ayer de la 'Ciudad del Manto Blanco' puede significar la presencia de la nostalgia en el alma de quienes hemos caminado medio siglo, o más, en la vida que nos ha permitido ver los cambios que han transformado casi en todos sus aspectos a la que antes fuera una de las más bellas y atractivas ciudades de El Salvador.

Y es nuestra responsabilidad informar a niños y jóvenes que desconocen la historia de la tierra que los vio nacer.

Por ser el emblema de esta ciudad, inicio con el Cerro de Las Pavas. ¿Sabía usted que por su belleza este otrora paradisíaco lugar sirvió de escenario para la filmación de una película?, esta se llamó "Siete Vidas y Un Destino", en el rodaje de esta cinta participó el actor mexicano Julio Alemán junto a otros reconocidos artistas del país azteca y uno que otro salvadoreño.

La película se filmó en la década de los años cincuenta. Pero ese acontecimiento es sólo un pequeño dato, ya que su exuberante arboleda -que daba vida a variedad de animales, aves, mariposas, cuadrúpedos y reptiles- también en cualquier época cubría de una densa neblina la ciudad, propiciando un ambiente envidiable, por lo que el reconocido locutor deportivo Miguelito Álvarez (que en paz descanse), le llamó la ciudad del manto blanco.

Aún más, sucesos que engrandecen la historia del cerrito, como la entronización de la imagen de la Virgen de Fátima, el 25 de noviembre del año 1949, acontecimiento único en la historia de Cojutepeque.

Desde entonces las fervorosas mañanitas y lo que era la multitudinaria procesión que partía de la iglesia de San Sebastián, la noche del 24 de noviembre, cuando un mar de fieles portando farolitos caminaban devotamente hacia la gruta, esta procesión era encabezada por el padre Sergio Miranda, quien llevaba en alto una estrella de papel celofán y en su interior una vela encendida igual que la de los farolitos que constituían una expresión de profundo sentimiento espiritual.

Me olvidaba, que en las puertas de las casas de la ciudad se colocaba también un farolito encendido. Ver desde la cima del cerrito hacia la ciudad era algo verdaderamente fantástico..."

Panorama de la Ciudad y su gente

Calles empedradas, solamente era pavimentada la calle a la estación del ferrocarril, por cierto los días domingo esta calle era muy transitada, por supuesto que a pie, allí iba la familia de paseo a ver la llegada del ferrocarril, el cual con su agudo silbido anunciaba su llegada al salir del túnel de Los Naranjos, mientras las vendedoras de tortillas de maíz y de arroz con deliciosa fritada, longanizas, salchichones, cuajada, etc., ofrecían a los pasajeros la sabrosa comida; otras vendían guineos de seda, naranjas y toda clase de fruta de la época.

Mientras en la oficina del jefe de la estación, recuerdo el nombre de uno de ellos, don Juan Joya, transmitía los mensajes a otras estaciones ferroviarias por medio de un pequeño aparato telegráfico al estilo del antiguo oeste de los Estados Unidos.

Todo era una fiesta, pues los niños correteaban en los gramales aledaños de la casona de madera de la estación. De todo esto no queda nada.

Pero volvamos a la apacible ciudad, las puertas de madera de las casas de habitación permanecía abiertas (no se conocían las puertas-balcón de hierro), salas aseadas con muebles sencillos o de lujo se lucían a los tranquilos y honrados transeúntes que en su mayoría eran personas conocidas, al menos por el sobre nombre, algo típico en esta ciudad.

El comercio concentrado en los dos grandes mercados, el de cocinas y el de ropa y cereales, también había transacciones comerciales en el lugar conocido como el chiquero, donde hoy está el mercado al sur del parque Rafael Cabrera. Allí en el chiquero se vendían artículos de barro tales como cántaros, ollas, comales, etc., se vendía también aves de corral"

Próxima edición: Los Parques, Conciertos, las Moliendas, el Deporte y Día Típico.

¡No se la pierda!



Luciano González Alvarado
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Biografía de Don Luciano González Alvarado

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