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Un Oasis en el Desierto
Por:Don Ernesto Rivas Gallont
Ilustración: nmolina


Jaime, Clímaco, Osmín, Carlos, Abel, William, Raúl, Arturo, Herberth y Henry tienen algo en común con sus catorce compañeros: son drogadictos. Arturo y Henry fueron mareros, no mareros cualquiera, pero jefes de su mara y hablan con propiedad.

Algo más comparten estos 24 jóvenes y no tan jóvenes (sus edades oscilan entre 18 y 52 años), todos, aun Walter, el de mirada difusa (con sus 52 años, y 105 libras) quien se incorporó al grupo el día de mi visita, tienen el firme propósito y voluntad de recuperarse y enderezar sus torcidos caminos.

Pero ellos saben que no lo pueden lograr solos y por eso han acudido a FUNDASALVA, esa heroica fundación dedicada, desde hace 15 años, a rescatar a jóvenes salvadoreños de las garras del vicio y del crimen.

Hace unos días, invitado por su fundador y presidente, Jaime Alberto Hill, tuve el privilegio de visitar la Comunidad Terapéutica administrada por FUNDASALVA en un fresco y pintoresco terreno en Los Planes de Renderos. Después de recorrer sus instalaciones, subimos a un bien ventilado salón, donde nos esperaban, sentados en semi-círculo, dos docenas de héroes, decididos a sacudirse del vicio que les había arrebatado todo.

Cada uno de ellos tomaba la palabra para compartir con sus compañeros y con nosotros, sus experiencias y penas sufridas dentro del abominable mundo de las drogas. Osmín, 38 años, 23 de adicción; Carlos, 30 años, 17 de adicción; Juan Carlos, 23 años, 7 de adicción... alcohol, marihuana, thiner, pega, crack, éxtasis, violencia, abandono, pobreza, miseria, delirios de grandeza, repudio social y familiar, más bajo no puedo llegar, suicidio. "Cuando te tiras a la piscina, 'chispeas' A los que están alrededor de ti", dice Osmín culpándose por la pena y el dolor que su vicio le causó a su familia. "Y acá, en FUNDASALVA, nos ayudan a descubrir que somos capaces de sacudir el vicio y aprovechar de las cualidades que tenemos", agrega rápidamente.

Juan Carlos, a punto de terminar el programa, saldrá con un propósito: mantenerse sano, porque "Un futuro sin propósito, no es vida" Y va optimista a enfrentarse al "monstruo" Walter lo escucha atento, seguramente pensando: "Ese soy yo en nueve meses" Amén.

Raúl en sus 27 días compartiendo, asegura que se puede "dejar de consumir", pues considera que la Fundación es "un lugar mágico" "Aquí somos familia", agrega. Arturo está de acuerdo y rememora angustiado sus días en la MS, donde, aun siendo un líder, sufrió los embates del vicio y la violencia.

Henry, cuatro años en la MS, diez años consumiendo, enfrentamientos frecuentes con la Mara 18, experto en el uso de armas de fuego, odio en su corazón. Se salió de la Mara después que "La Sombra Negra" mató a diez de su grupo. Habla con entusiasmo de su futuro libre de drogas y violencia y pide público perdón a aquellos a quienes le hizo tanto daño.

William recuerda con nostalgia sus días de futbolista, en camino a ser profesional, hasta que lo "cogió" el vicio. Viene de una familia disfuncional con un padre alcohólico. Cuenta que tocó fondo cuando tirado en el suelo en una casa donde le vendían droga escuchó una voz que decía: "Regálenle una tortilla al joven (antes de que muera de hambre)" "Uno queda tan solo" agrega con una lágrima que se asoma en sus ojos.

Osmín y Herberth hablan de FUNDASALVA y de sus programas íntegros de causa y efecto que los hace sentirse liberados. De cómo el involucramiento de la familia los fortalece y les da nuevas esperanzas.

En palabras de Jaime Hill: "La labor de FUNDASALVA es la de reconstruir los daños invisibles, los que nadie ve pero que todos viven, su severidad de acuerdo al nivel de impacto sufrido, y cuyos efectos son mucho más difíciles de medir y reparar" El tratamiento residencial pretende lograr la rehabilitación de los afectados, y reincorporarlos a su familia y a la sociedad productiva.

Allá arriba, en Los Planes, Jaime no está solo. Cuenta con el respaldo de su hija Alexandra y de un excelente directorio, integrado por personas altruistas, unidos todos en el fin común de rescatar de las garras del vicio a tantos salvadoreños como sus posibilidades les permita. Cuenta también con el apoyo de profesionales, sociólogos, sicólogos, terapeutas ocupacionales, entrenadores deportivos, hasta un profesor de teatro. Todos ellos les dan nuevas esperanzas, los vuelven elocuentes y, sobre todo, los sana.

FUNDASALVA es, de verdad, un oasis en el desierto.



Ernesto Rivas Gallont
netorivas@integra.com.sv



FUNDASALVA, por un futuro sin drogas









Fotos: fundasalva.org.sv




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