Agregar a favoritos | Haga esta su página de inicio | Imprima esta página | '); } else { document.write('Envíe esta página a un amigo'); } // End -->  |
Honores recibidos  


"
C
uando llegó aquella Semana Santa, las chicharras y los chiquirines ya habían reventado. Habían invadido las palazones y hacían reverberar el aire, con su pitazón multitudinaria.

Se había descuajado una fugas tormenta -"Ya van a salir los mutas, vos"-; pero el campo y los pueblos tenían ese color terroso de las polvaredas. Los mangos, los jocotes, los marañones y las manzanas pedorras terciaban sus colores y perfumes entre la resequedad del paisaje y la calorana de marzo. Desde los entrehuecos de algunos tapiales, los tenguereches y las lagartijas se asomaban al aire, para mitigar el sofoco.

El martes de carnaval y el miércoles de ceniza habían quedado atrás. La gente se había divertido, destrozándose, en las cabezas, cascarones multicolores cargados de confeti, ceniza o perfume. El lugar se preparaba para la Semana Santa.

En el almuerzo de los viernes cuaresmales, las reses, los cerdos y las gallinas alcanzaban respiro, pues la comida de esos días era el pescado envuelto en huevo. "Llevo pescado calzado, niña Tula. ¿No va a querer? Lleva bastante recaudo, mire…" "No, mi amor. Ya hicimos. El otro viernes, ¿oís?"

El horario de la cena también se alteraba: antes que sonaran las seis de la tarde, la gente se iba a la iglesia mayor para acompañar el vía crucis. "Hoy es viernes de pasos, Chayo. Vestí a ese muchachito y nos vamos ya". Hasta que la procesión terminaba, la gente volvía a sus casas para los últimos alimentos de la jornada, o se quedaba a comer entre las ventas de pupusas, pasteles, yuca, pan con gallina, chuco y chilate con nuégados, alineadas en el parque aledaño a la iglesia y en la calle por donde pasaba el cortejo. "¡Este muchachito sólo chuco y chuco dice! ¡Mirá que no se vaya a atipujar tanto…!

Cuando fue domingo de ramos, los cohetes de vara penpenearon en la mañana. La banda desanudó sus mejores marchas, y la procesión de las palmas recorrió la calle mayor, entre un gentío colmado de ramos y flores del verano. Luego, aquellas palmas se pondrían en la cabecera de las camas, y, cuando llegaran las lluvias, se amarrarían en la mano como protección contra los rayos. Ahora, enflorados, los ramos ondulaban entre los lugareños y fuereños que acompañaban la estatua bamboleante de un Jesús acomodado a horcajadas sobre un burro"

¿Les recordó algunas vivencias? ¡Ah qué tiempos aquéllos! Y, es sólo un fragmento de una de las exquisitas memorias que nos ha regalado su autor. Les invito a visitarnos regularmente para compartir con ustedes uno más.


Coordinación: Licda. Roxana Sánchez Molina
roxana_pixelescuscatlecos@saltel.net
Fotos: pixelescuscatlecos.com
roxana_pixelescuscatlecos@saltel.net



"Vivenciando nuestro salvadoreñismo" es producto de la fusión de nuestros previos dos canales llamados: "Vivenciando lo nuestro" y "Salvadoreñismos"

Up | Down | Top | Bottom

| Quienes somos | Nuestro objetivo | Copyrights | Privacidad |
© Pixeles Cuscatlecos - Revista de El Salvador 2002 - 2007. Todos los derechos reservados.


Escríbanos...
   pixelescuscatlecos.com nace un sábado 16 de noviembre de 2002.      Diseño: MWD     Ayudemos a apoyar lo nuestro :-)