'); document.write(''); // End -->

Enviar artículo | Imprimir artículo

El Árbol.

Artículo: Maribel Sánchez.
luzcecitas@yahoo.com

Fotos: Sara Rocío Sánchez Rodríguez
rocio_pixelescuscatlecos@hotmail.com

R
ecostada bajo la sombra de un recio Amate, contemplo desenfadadamente el lento pero sincronizado paso de las nubes. Me divierte observar cómo se van desdibujando, cómo pasan y se transforman cada segundo, en cada minuto. No cesan de formar imágenes diferentes. Son bellas en verdad. Me place hacer esto cada vez que puedo. Mi alma quisiera ir con ellas en ese transitar inexorable. Me pregunto a dónde irán al final a desaparecer.

El Amate debe saberlo. Más no me lo dice. Sus hojas se mueven acompasadamente sobre mí. Me gusta la delicadeza de su danza. Se me antoja que son caricias o besos tal vez. No sé, lo que si sé es que también me inyecta fortaleza. Me provoca abrazarlo.

Abrazar mi árbol es realmente increíble, cada vez que pongo mis brazos alrededor de su corteza puedo sentir su energía, su savia recorriéndolo pese a que parece no poder responder, porque esta ahí inmóvil, mudo, lo hace. Posee una gran coraza, una imagen férrea, pero también una belleza sobrecogedora. Lo agreste se conjuga con lo mágico de su ambiente silvestre. Es definitivamente una imagen de fortaleza enorme.

Bajo su sombra puede hacer oración, reflexión, filosofía, fantasía y creación. Oración porque siempre agradezco a Dios que nos haya dado esta hermosa naturaleza. Tan fecunda, plena de vida, de originalidad, de diversidad, de espontaneidad (nacen, crecen y se multiplican de acuerdo a sus leyes).

Reflexión, porque me hace pensar y sentir lo anterior, a parte de tener la idea exacta de la fuerza de vida de la tierra en su forma más simple pero no por eso menos bella. Lo dicho: los árboles fortalecen nuestra unión entre el consciente ambiental y las nubes nuestra relación espiritual con Dios.

Filosofía, porque pienso: si hay un árbol, hay vida. Si hay nubes, hay cielo. Cielo y árbol forman un hermoso panorama, difícil de reproducir de forma artificial.

Fantasía, porque que daría yo por… poder vivir en un árbol. Como cuando los niños tienen la dicha de tener una casita de madera en este y subir a ella a su antojo… con las nubes acariciando su tejado y sus mejillas.

Creación porque: construir algo bello con ambos elementos es sumamente fácil, escribir sobre ello, mucho más.

El árbol, hermoso ser, nada le impide seguir creciendo, como si nunca hubiera de morir. Le pueden cortar ramas, lastimar su tallo, robar sus frutos, invadir su espacio, pero no desfallece. Y aun cuando muere, muere de pie.

Que mejor inspiración que esta… morir de pie… ¡Qué ejemplo de rectitud!

Espero que haya disfrutado este lapso y le invito a que comulgue con la naturaleza… es igual a comulgar con Dios, es expresarle que aprecia su bondad para con la humanidad.

Nos encontramos en el próximo de la serie.

Si usted quiere publicar sus vivencias puede enviarla a: luzcecitas@yahoo.com

Artículo: Maribel Sánchez.
luzcecitas@yahoo.com

Fotos: Sara Rocío Sánchez Rodríguez
rocio_pixelescuscatlecos@hotmail.com


Nuestros previos canales:




Datos Generales de El Salvador
| Wallpapers | Música Folclórica | Clima (snet.gob.sv)
Quienes somos | Nuestro objetivo | Copyrights | Privacidad

© 2002 - 2008 Pixeles Cuscatlecos - Revista de El Salvador. Todos Los Derechos Reservados.


P      U      B      L      I      C      I      D      A      D      :


   Agregar a favoritos | Haga esta su página de inicio | Imprima esta página | '); } else { document.write('Envíe esta página a un amigo'); } // End -->  |