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El NÁHUAT... ¡agoniza!
Licda. Roxana Sánchez Molina


La lengua salvadoreña es una de las variantes del español que se habla a lo largo del continente americano. Como sabemos, el español se origina en el castellano, dialecto romántico surgido en Castilla. Debido a sus contactos con otros idiomas y dialectos, especialmente con la lengua vasca, el castellano evolucionó rápidamente. Posteriormente, los conquistadores españoles con sus múltiples contactos con el caribe incorporaron vocablos provenientes de las islas, las cuales al llevarlas a España se incorporaron rápidamente al habla popular. Con esos enriquecimientos progresivos, más todos aquellos términos de marinería, llega Hernán Cortés a Veracruz, México, y emprende la conquista del Anáhuac. El dialecto de los grupos nahuas de Centroamérica es, según estimaciones, uno de los más arcaicos.

La primera corriente de asimilación de vocablos nahuas al español fue provocada por los propios conquistadores, quienes, al tropezar con plantas, animales y cosas que les eran totalmente desconocidos y para los cuales no había nombre alguno en español, se vieron forzados adoptar el nombre nahua para designarlos, especialmente cuando se trataba de alimentos.

La segunda corriente, la más importante y la que más decisiva influencia ha ejercido sobre el español que hablamos en El Salvador, se produjo cuando los indígenas, ya establecida la Colonia, comenzaron a hablar español. Fue adquiriendo identidad en el diario contacto con los conquistadores. Comenzaron también a deformar las palabras castellanas pronunciándolas a su manera y cambiando algunos fonemas por los del náhuat.

A pesar de que el español que hablamos de El Salvador, dentro (en los 14 departamentos oficiales) y fuera (en el departamento 15 conformado por todos los salvadoreños diseminados por todo el mundo), está plagado de muchos nahuatismos, el náhuat... ¡agoniza!

El censo, elaborado en 1993, revelaba el síntoma más representativo que pronostica inevitablemente su muerte: 100 nahuablantes.

Sólo debemos esperar que la próxima edición del "Atlas de las Lenguas del Mundo en Peligro de Extinción" de la UNESCO declare oficialmente su muerte ya que para que una lengua desaparezca debe darse, entre otras condiciones, la siguiente: que el 30% de los niños de una comunidad ya no la aprendan. Si partimos de que existen aproximadamente 6,000.000 de salvadoreños y solamente 100 de ellos hablan náhuat... hacer cuentas no tiene mayor sentido.

El 21 de febrero de 2002, la segunda edición del "Atlas de las Lenguas del Mundo en Peligro de Extinción" de la UNESCO entregó el acta de defunción del LENCA. Aún cuando "uno que otro (salvadoreño) aún piensa y 'sueña' en lenca" como dice Francisco Domínguez, Jefe de Corrección de La Prensa Gráfica y colaborador nuestro.

Para conocimiento de las nuevas generaciones, que sabrán únicamente del Náhuat que fue la última lengua precolombina hablada alguna vez en El Salvador:

EL ABC DEL NÁHUAT

  • Según el lingüista, Pedro Geoffroy Rivas, los dialectos en esta área utilizaban la terminación "t" (náhuat) y no "tl" (náhuatl)
  • El náhuat no era una lengua con escritura silábica, sino ideográfica. Los primeros misioneros cristianos fueron los que la representaron con fonemas castellanos.
  • No todos los sonidos del pipil tienen su equivalente en español.
  • Es un idioma aglutinante (une muchos conceptos para formar palabras nuevas: "wesi" = caer y "at" = lluvia: wesiat = cae agua.
  • El salvadoreño Jorge Ernesto Lemus propone un alfabeto con 18 fonemas: 12 consonantes, 4 vocales y 2 semiconsonantes.
  • Las palabras en pipil son, por lo general, graves.
  • Casi no existen palabras con inicial "b"
  • Los verbos pipiles incorporan en la misma palabra el sujeto y el objeto. Ejemplo: "nimezpahtia" ("ni" = yo, "mez" = te, "pahtia" = curar : yo te curo)
  • Pedro Geoffroy Rivas dice que, al nahuatizarse el español, éste último sufrió algunas modificaciones o deformaciones.
  • Los conquistadores, al no encontrar una palabra en su idioma para denominar lo que veían, tomaron las palabras en náhuat para designar.
  • Además, deformaron los sonidos originales, por ejemplo, de "Acashutla" a Acajutla.
  • Los indígenas, al empezar a hablar español. Cambiaron algunos sonidos de éste por sonidos náhuat: no diferenciaron la s, c y z y la cambiaron por "j" (nosotros por "nojotros")
  • Unieron dos o más palabras para formar nuevas: "vapué" (vaya pues)
  • El náhuat puede verbalizar todos los nombres y estos se trasladó al castellano. Por ejemplo: a-serruchar, a ­huevar.

Fuentes: "La Lengua Salvadoreña" y "El Español que hablamos en El Salvador" de Pedro Geoffroy Rivas.

"Estudios Linguísticos" de Lemus, Bertoglia y Ramírez.





Licda. Roxana Sánchez Molina
pixelescuscatlecos@saltel.net












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