Home Arte Leonardo Da Vinci: «La pintura es poesía muda; la poesía, pintura ciega».

Leonardo Da Vinci: «La pintura es poesía muda; la poesía, pintura ciega».

¿Qué sabemos todos de Enrique?

Con cuantas cucharadas le gusta el café habla mucho de la personalidad de alguien, al ver las obras pictóricas de Enrique pienso en lo mucho que analiza su entorno desde un enfoque hiper crítico ya que se mueve por una corriente indigenista, y entonces donde nació Enrique y porque pinta así, que hay detrás del ojo del artista.

Enrique Asencio, Ataco- Ahuachapan 2001

Artista salvadoreño estudiante en la escuela de artes en la Universidad Nacional de El Salvador, desde su niñez se notó su interés y pasión por la pintura pero fue hasta 2016 que dio sus primeros pasos ya formales y con formación asistiendo a diferentes talleres y participando en diferentes concurso llevando así reconocimientos y menciones honoríficas

Sus primeras mentorias en el arte fueron en talleres de Casas de la Cultura en Ataco, en Centro Nacional de Artes (CENAR), y en la Universidad Nacional de El Salvador a través de la Secretaría de Arte y Cultura.

En 2018 vuelve a casa de la cultura de Ataco pero ya como Instructor de talleres y así por 5 años consecutivos recibiendo reconocimientos de parte del Ministerio de Cultura por su destacada colaboración con la institución y con el destacado desarrollo de la enseñanza en el arte. Luego forma parte de un proyecto del Ministerio de Cultura en colaboración con FANTEL para impartir talleres en diferentes partes del país.

Es un artista que cuenta con diferentes obras en diferentes países como Estados Unidos, Islandia , Canadá, México, Francia, Colombia y en diferentes países de Centro América además cuenta con conocimientos en diferentes técnicas como acuarela, óleo, lápiz de color, grafito entre otros pero en la que más sobresale y la que más ha profundizado es el acrílico llevando la técnica a casi todas sus piezas realizadas.

Ha participado en diferentes exposiciones colectivas y ferias a lo largo de su trayectoria en diferentes lugares de gestión cultural como Casas de la Cultura, siendo parte de diferentes colectivos de arte,y ha expuesto también en el Museo Forma (San Salvador) en la  Exposición anual colectiva  Enamorados del Arte 2025, y 2026 y en exposiciones internacionales también como lo es en Guatemala honduras y Perú.

¿De qué manera influye la realidad, los paisajes o las tradiciones de El Salvador en el uso del color y la temática de sus obras?

El Salvador está presente en todo lo que pinto. Me inspiran sus paisajes, sus montañas, volcanes, atardeceres y la riqueza de nuestras tradiciones. Utilizo colores intensos porque representan la vitalidad del país, pero también empleo contrastes para expresar las diferentes realidades sociales que vivimos. Mi intención es que cada obra conserve una identidad salvadoreña y que el espectador pueda reconocer elementos de nuestra cultura desde una mirada contemporánea.

¿Quiénes han sido sus mayores referentes o influencias dentro de la historia del arte salvadoreño e internacional?

He aprendido mucho observando a diferentes artistas, pero si tuviera que mencionar a uno que realmente cambió mi forma de ver la pintura, sería Vincent van Gogh. Desde la primera vez que conocí sus obras sentí una conexión muy fuerte. Lo que más admiro de él es que no pintaba únicamente lo que veía, sino lo que sentía. Sus colores, sus pinceladas y la intensidad emocional de cada cuadro me hicieron comprender que una pintura puede transmitir mucho más que una imagen bonita.

Personalmente considero que Van Gogh creó algunas de las obras más bellas de la historia del arte. Cada vez que observo pinturas como La noche estrellada o el cafe, encuentro algo nuevo. Esa capacidad de emocionar al espectador es algo que siempre busco en mi propio trabajo.

Dentro del arte salvadoreño admiro profundamente a Camilo Minero, porque supo representar al pueblo con mucha sensibilidad y compromiso. También respeto el legado de Valero Lecha por todo lo que aportó a la formación artística del país y a Noé Canjura por la delicadeza con la que retrataba escenas cotidianas.

Además, encuentro inspiración en Salvador Dalí por su capacidad de transformar las ideas en imágenes simbólicas y en Rembrandt por su extraordinario dominio de la luz. Sin embargo, siempre intento que esas influencias no definan mi trabajo, sino que me ayuden a construir una voz propia.

¿Cómo describiría su proceso creativo, desde que surge una idea hasta que la plasma sobre el lienzo?

Mi proceso creativo normalmente comienza con una emoción. Puede surgir por una conversación, una experiencia personal, un paisaje o incluso por una frase que escucho y se queda dando vueltas en mi cabeza. No me gusta pintar únicamente por pintar; necesito sentir que la obra tiene algo que decir.

Después empiezo a escribir ideas o hacer pequeños bocetos. Investigo referencias, pruebo composiciones y pienso mucho en los símbolos que quiero incorporar. Para mí cada elemento dentro de la pintura debe tener una razón de estar ahí.

Cuando finalmente comienzo a pintar, trato de dejar que la obra también me sorprenda. Muchas veces inicia con una idea y termina convirtiéndose en algo completamente distinto. No lucho contra ese proceso porque siento que es ahí donde aparece la parte más auténtica del arte.

Disfruto trabajar por capas, observando constantemente cómo dialogan los colores y cómo cambia la atmósfera de la obra. No considero que pintar sea únicamente aplicar pintura sobre un lienzo; para mí es una conversación entre lo que imagino, lo que siento y lo que finalmente aparece frente a mí

¿Qué papel juega la memoria o las vivencias personales en las historias que busca contar a través de su pintura?

Mis experiencias personales son una parte importante de mi trabajo. Cada obra guarda recuerdos, emociones o reflexiones sobre momentos que he vivido. No siempre los represento de manera literal; muchas veces utilizo metáforas y símbolos para que el espectador también encuentre su propia interpretación y conecte con la obra desde su experiencia.

¿Existe algún elemento, símbolo o técnica particular en sus obras que considere su “firma” personal?

Me gusta bastante lo que son las cabezas de jaguar también los fondos desenfocados y eso trato de dejarlo en mis obras aunque la idea ha surgido hace meses lo he hecho así en cuadros y murales y también trabajar con el simbolismo y combinando elementos de la naturaleza con figuras humanas. Así también utilizo contrastes de luz y color para dirigir la mirada del espectador y crear una atmósfera que transmita emociones. Busco que cada obra tenga un significado que vaya más allá de lo visual.

¿Qué desafíos particulares ha enfrentado al desarrollar una carrera artística en El Salvador y cómo los ha superado?

Uno de los mayores desafíos ha sido la limitada valoración económica del trabajo artístico y la escasez de espacios permanentes para exhibir. También ha sido un reto acceder a materiales de calidad. Lo he superado manteniendo la disciplina, participando en exposiciones, creando oportunidades por mi cuenta y aprovechando las redes sociales para dar a conocer mi trabajo y conectar con nuevos públicos.

¿Cómo percibe el estado actual del arte plástico en el país y el apoyo a las nuevas generaciones de artistas?

Considero que el arte plástico en El Salvador está viviendo un momento de transformación. Hay una nueva generación de artistas con mucho talento, creatividad y una visión muy amplia del arte. Cada vez veo más jóvenes interesados en experimentar con diferentes técnicas, explorar nuevos lenguajes visuales y utilizar el arte como una forma de expresar ideas, emociones y reflexiones sobre la realidad que vivimos. Eso me parece muy valioso, porque demuestra que el arte salvadoreño continúa evolucionando y que existe un enorme potencial para seguir creciendo.

Sin embargo, también creo que aún enfrentamos muchos desafíos. Aunque existen algunos espacios para exponer y promover el trabajo artístico, todavía son insuficientes para la cantidad de artistas que buscan desarrollar una carrera profesional. Muchas veces el acceso a galerías, becas, residencias artísticas o programas de formación especializada es limitado, y eso hace que muchos talentos tengan que buscar oportunidades por su propia cuenta o incluso fuera del país.

Otro aspecto que considero importante es la educación artística. Pienso que el arte debería estar mucho más presente desde las escuelas, no únicamente como una actividad recreativa, sino como una herramienta para desarrollar la creatividad, la sensibilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de interpretar el mundo desde diferentes perspectivas. Cuando una sociedad invierte en cultura, realmente está invirtiendo en la formación integral de las personas y en la construcción de una identidad más sólida.

También considero que como artistas tenemos una responsabilidad importante. No podemos esperar únicamente el apoyo de las instituciones; debemos organizarnos, crear espacios independientes, colaborar entre nosotros y acercar el arte a las comunidades. Muchas veces una exposición, un mural o un taller en una escuela pueden despertar la vocación de un niño o inspirar a un joven a descubrir su talento. El arte tiene ese poder de transformar vidas, y creo que nosotros debemos contribuir a que llegue a más personas.

A pesar de las dificultades, soy optimista. En los últimos años he visto un mayor interés del público por asistir a exposiciones, apoyar a artistas emergentes y valorar el trabajo creativo. Las redes sociales también han permitido que muchos artistas den a conocer su obra sin depender exclusivamente de galerías tradicionales, lo que ha abierto nuevas oportunidades para nuestra generación.

Mi deseo es que en el futuro el arte sea visto como una parte esencial del desarrollo del país y no como algo secundario. Espero que las próximas generaciones encuentren más apoyo, más espacios para exhibir, mejores oportunidades de formación y un reconocimiento justo a su trabajo. Estoy convencido de que en El Salvador hay artistas con la capacidad de representar al país a nivel internacional; solo necesitamos seguir fortaleciendo la cultura y creer más en el talento que tenemos.

¿De qué forma ha evolucionado su estilo artístico desde sus primeros trabajos hasta lo que produce hoy en día?

Cuando empecé estaba muy concentrado en aprender la técnica. Quería que todo saliera perfecto y me preocupaba mucho por copiar la realidad.

Con los años entendí que dominar la técnica es importante, pero que una pintura también necesita tener alma. Esa comprensión cambió completamente mi manera de trabajar.

Actualmente me interesa más transmitir emociones que demostrar habilidad. Continúo estudiando y perfeccionando mi técnica, pero ahora procuro que cada obra tenga un significado personal. El color se ha convertido en uno de los protagonistas de mi trabajo, influenciado por la fuerza expresiva que encuentro en diferentes artistas, aunque siempre buscando construir un lenguaje propio que refleje quién soy y la realidad que vivo.

¿Qué consejo le daría a un joven en El Salvador que sueña con dedicarse de lleno a la pintura?

Le diría que nunca deje de crear, incluso cuando sienta que nadie está viendo su trabajo. Todos los artistas pasamos por momentos de duda, pero es precisamente la constancia la que marca la diferencia.

También le recomendaría estudiar mucho. No basta con tener talento; es importante conocer la historia del arte, aprender técnicas, visitar exposiciones y observar el trabajo de otros artistas. Yo he aprendido muchísimo admirando a grandes maestros como Van Gogh, pero también entendí que el objetivo no es pintar como ellos, sino encontrar una voz propia.

Y, sobre todo, que disfrute el proceso. El arte no es únicamente llegar a una exposición o vender una obra; también es todo lo que uno aprende, siente y descubre mientras crea. Cada pintura es una oportunidad para conocerse mejor y dejar una parte de uno mismo en el mundo.

Columnista | Helen Jovel Agreda ©

Técnica en Patrimonio Cultural

y escritora.

 

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